Cuando la gente me pregunta a qué me dedico y contesto que a la sexología, suelen producirse dos reacciones: o bien un desvío de la mirada y cambio de tema o bien una interrupción de la conversación que da a entender que “ahora no porque hay gente delante, pero que luego te preguntaré algunas cosillas”.
Y es que aunque en los últimos años y gracias a la labor de muchas de mis compañeras y compañeros hemos podido ver en redes sociales un aumento de contenido de calidad relacionado con la sexología que ha ayudado a desmitificar y aclarar muchas dudas, noto que sigue habiendo cierta resistencia a hablar de ciertos temas que se abordan en consulta más de lo que se menciona.
“Ya, pero… qué haces en consulta? Acude gente y te cuenta sus problemas sexuales?”
La verdad es que es un poco más complejo que esto, y en un futuro me gustaría escribir a cerca de qué esperar en una primera consulta sexológica. Es importante entender que aunque en muchas ocasiones se acude a consulta por un problema de salud sexual, con frecuencia encontramos factores emocionales, relacionales e incluso culturales que ayudan a entender mejor lo que está ocurriendo. En sexología no tratamos únicamente un síntoma, sino el contexto en el que aparece.
¿Por qué motivos suele acudir la gente a consulta sexológica?
Ansiedad de rendimiento sexual
Este es uno de los mayores motivos de consulta entre hombres. Ahora bien, uno no suele reservar una cita marcando “ansiedad de rendimiento sexual” como motivo principal, sino que suele señalar un síntoma que viene directamente asociado a ello, como pueden ser problemas para mantener la erección, miedo a eyacular demasiado rápido, etc.
Suele venir acompañado con un diálogo interno muy exigente que incluye creencias fuertemente arraigadas como “tengo que durar mas”, “si no lo hago bien mi pareja dejará de tener relaciones conmigo”, “siempre tiene que apetecerme tener relaciones”, etc.
Cuando la atención está puesta constantemente en el rendimiento, resulta difícil conectar con el placer, el deseo y las propias sensaciones corporales. Sorprendentemente para muchos, la base de estas creencias suele provenir de una mala educación sexual.
Dificultades relacionadas con el deseo sexual
Si bien la ansiedad por rendimiento sexual suele ser uno de los motivos más frecuentes entre los hombres, en mujeres suele aparecer con más frecuencia (aunque no en exclusiva), problemas relacionados con el deseo sexual.
A menudo, las consultas relacionada con éste tipo de problemas, suelen venir de la mano de frases y como: “Antes si que disfrutaba del sexo, ¿por qué ahora no?” o “¿Es normal que mi pareja tenga más deseo que yo?”, que suelen ser problemas para los cuales, desgraciadamente, no existe una única causa.
Existen numerosos factores que pueden influir en el deseo sexual, siendo el estrés uno de los mayores factores pero también problemas en la calidad de la relación, la autoestima, e incluso determinadas circunstancias vitales como el duelo, la maternidad, o abusos sexuales.
En consulta se trabaja para comprender qué factores influyen en cada caso individual, tratando de ayudar a construir una relación con la sexualidad más amable y realista, sin comparaciones y evitando exigencias poco realistas.
Educación sexual
La mayoría de los sexólogos coincidimos en que es imposible no haber recibido una educación sexual. Esto quiere decir que aunque no hayas recibido educación sexual en el colegio o instituto, a lo largo de una vida, un ser humano ha visto, escuchado o tenido experiencias y adquirido conocimientos sobre la sexualidad y qué esperar de la misma.
Esta información puede provenir bien de expertos en salud sexual, mediante formación en colegios o institutos, o bien de la sociedad en sus diferentes formas, ya sean amigos, familiares y desgraciadamente en muchas ocasiones de la pornografía.
Y es que mucha gente toma como referencia aquellas cosas que ve en la pornografía, tratando de reproducir aquello que previamente ha visto y entendiendo que una relación será buena o mala según se haya adecuado a aquello que previamente ha visto reproducido.
Aunque la educación sexual no sea una demanda extendida en adultos, sí que es algo que algunos jóvenes me han pedido en consulta y es que como he señalado anteriormente, muchos de los problemas con los que se suele acudir, parten de una mala educación sexual.
Entonces, ¿cuándo debería acudir a una consulta sexológica?
La respuesta sencilla es: cuando exista cualquier aspecto de tu sexualidad que te genere malestar, dudas o dificultades en tu vida cotidiana o en tus relaciones.
No es necesario esperar a que el problema sea muy grave ni llegar a un punto límite para pedir ayuda. A veces se acude por una dificultad concreta. Otras veces por curiosidad, por necesidad de orientación o porque simplemente se quiere comprender mejor lo que está ocurriendo.
En este artículo hemos mencionado unas pocas, pero existen muchismos más problemas que pueden afectar a nuestra sexualidad. Dolor durante las relaciones, dificultades para llegar al orgasmo, problemas de pareja (tanto de comunicación como de intimidad y compromiso), tratamiento de abuso sexual, etc.
La sexualidad forma parte de nuestra salud y bienestar. Del mismo modo que acudiríamos a otros profesionales sanitarios para cuidar diferentes áreas de nuestra vida, también podemos acudir a una consulta sexológica cuando sentimos que necesitamos acompañamiento, información o apoyo especializado.
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