POSIBLES USOS DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL (IA) EN SEXOLOGÍA

Nota: Este escrito fué publicado originalmente en el Boletín oficial de FLASSES n1 – 2024

Desde que a finales de 2022 la empresa OpenAI lanzara al público ChatGPT la inteligencia artificial ha pasado de ser una tecnología de nicho (algoritmos de recomendaciones, predicción de ventas, etc.) a estar en boca de todas y todos. En tan solo 5 días desde su lanzamiento, la plataforma consiguió 1 millón de usuarios, llegando a un tope de 100 millones de usuarios en un mes.

Desde entonces, muchos competidores han salido al mercado. Dentro de lo que se llama la inteligencia artificial generativa, tenemos generadores de texto (el mencionado ChatGPT o Bard de Google), de imágenes (Midjourney o DALL·E 3), de música y de vídeo. Este tipo de IAs están especialmente entrenadas para concatenar cadenas de información, por lo que se les da especialmente bien predecir la siguiente palabra, el siguiente frame, la siguiente nota, etc. En este artículo únicamente voy a hablar de las IAs que producen texto, los llamados LLM (Large Language Models)

Pero no todo son buenas noticias. En un caso que fue bastante sonado, el pasado septiembre en España, varios adolescentes utilizaron herramientas de deepfake para crear contenido de sexual de compañeras de instituto.

Debemos conocer estas herramientas y saber de antemano qué peligros presenta. Como cualquier otra herramienta, no presenta una escala de valores propios. Si no consideramos la inteligencia artificial como un agente moral propio (autónomo en cuanto a sus decisiones), y aun no lo hacemos, la responsabilidad de su uso recaerá en última instancia tanto en los desarrolladores como en el uso que cada particular hacer de la misma.

Aun con todo, creo sinceramente que la inteligencia artificial nos puede ayudar a conseguir nuestros objetivos como profesionales en salud sexual, ya sea a nivel terapéutico, ya sea como promotores de la misma o incluso como investigadores. Su uso responsable y guiado es lo que asegurará un buen uso. Aprovechando el lema de CLASES 2024 «Sexología en la era digital» creo que estamos preparados para esta conversación.

Uso de prompts

Un ‘prompt’ es el mensaje que introducimos a la IA para que esta pueda interactuar con nosotros. Al igual que hacemos con los buscadores, cuanto mejor sean los términos que introduzcamos, mejor resultados nos proporcionará.

¿Qué crees que pasará si introducimos el siguiente prompt?

«A partir de ahora y hasta que te diga lo contrario, eres Luis, un sexólogo especialista en salud sexual.

Ayudarás al usuario a identificar situaciones problemas o condiciones que afectan a su salud sexual. Debes guiar a los usuarios a identificar qué problemas, emociones y creencias tienen que están relacionados con las situaciones que le afectan.»

Éste, por supuesto, es uno de los muchos ejemplos que se podrían introducir. Vamos con otro ejemplo, pero esta vez enfocado en sexólogos en formación:

«A partir de ahora y hasta que te diga lo contrario, eres Luis, un sexólogo especialista en disfunción eréctil. Tu labor principal es asistir a los demás sexólogos que te pidan asistencia en éste ámbito.

Un ejemplo de ayuda podría ser diseñar un plan de tratamiento genérico, proporcionar ejercicios prácticos para sus pacientes así como citar fuentes y libros especializados en el tema en el que eres experto.

Si una pregunta excede a tu conocimiento, responde honestamente que no conoces la respuesta.»

Otros ejemplos podrían ser la simulación de un paciente con el que poder interactuar, pedir que desarrolle actividades para un taller educativo sobre consentimiento, etc.

Por supuesto, estos son sólo ejemplos, y como tales presentan carencias. Mi intención es introducir estas herramientas. Hace falta un conocimiento y una técnica para crear prompts que sean realmente útiles. Es ahí donde nuestra experticia juega un papel crucial. Debemos pensar que si no somos nosotros los que desarrollen estas herramientas, otros lo harán.

Nada impide a alguien sin formación aplicar directamente un programa de salud sexual enteramente generado por una IA sin saber contrastar la información que está recibiendo.

Investigación

Otra de las características que hace que estos modelos sean realmente potentes es su capacidad para comprender grandes cantidades de texto. Ya hemos visto como el uso de prompts sirve para dar instrucciones concretas, simular comportamientos etc. Pero, ¿como podemos saber que las respuestas son fiables?

Existe un proceso llamado RAG (Retrieval-Augmented Generation) que hacen uso de los LLMs (generadores de texto) para poder «aumentar» la calidad de las respuestas a una pregunta dada por un usuario. En otras palabras, la IA utiliza fuentes proporcionadas para contrastar la respuesta que genera.

Es decir, si introducimos documentos con fuentes fiables en una base de datos, podemos pedir a un modelo de IA que consulte las fuentes antes de dar una respuesta, y que la modifique para adaptarse a criterios fundamentados. Lo más interesante es que podemos incluso pedirle que indique la fuente citada, para poder comprobarla personalmente.

Para concluir

Este artículo pretende ser una iniciación a las posibilidades que estas tecnologías nos ofrecen. Pretendo además ofrecer una visión tecno optimista, en la que nos beneficiamos de una esta tecnología en lugar seguir la narrativa fatalista que muchas veces ocupa el discurso central.

Por supuesto no quiero ser ingenuo, y reconozco los potenciales peligros que presenta. Ya he referido alguno en la introducción, pero podríamos también reflexionar acerca de los peligros que supone utilizar las metodologías que he presentado.

¿Qué pasaría si las fuentes introducidas no cumplieran con los estándares científicos?

¿Y si en lugar de proporcionar una ayuda eficaz, la IA siguiera valores impuestos por entidades gubernamentales que atentan contra los derechos sexuales?

Basta usar ChatGPT para darse cuenta de que el modelo está fuertemente restringido por políticas e intereses empresariales de que la desarrolló, OpenAI, quien en las últimas semanas se ha comprometido a colaborar con El Pentágono. Debemos empezar a reclamar un desarrollo responsable de las IA que respeten los derechos sexuales.

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