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  • ¿Puede la IA impulsar una nueva generación de psicoanalistas?

    ¿Puede la IA impulsar una nueva generación de psicoanalistas?

    Si te has formado como psicólogo en Europa, quizá con la excepción de Francia, o simplemente sientes curiosidad por la historia de la psicología, sabrás que existen diferentes corrientes de tratamiento clínico. Algunas gozan de una amplia legitimidad académica e institucional por el uso del método científico y la posibilidad de construir conocimiento con base empírica, mientras que otras ocupan una posición mucho más controvertida.

    Esto no es un capricho ni una cuestión meramente ideológica. Si queremos, como profesionales de la salud, evaluar la eficacia de un tratamiento sobre un paciente concreto, necesitamos herramientas e instrumentos que hayan demostrado su validez mediante procedimientos replicables. La investigación clínica moderna exige ensayos controlados, análisis estadísticos y criterios de evaluación relativamente objetivos que permitan comparar intervenciones y establecer qué tratamientos funcionan mejor en determinadas circunstancias.

    En una posición diferente, tenemos el psicoanálisis, cuyas hipótesis parecen difíciles de contrastar empíricamente. El psicoanálisis se fundamenta en conceptos difícilmente operacionales como el famoso inconsciente introducido por Freud, la transferencia, la represión, etc. Que no resultan sencillos de operacionalizar dentro de un experimento. Como consecuencia, gran parte de la comunidad científica considera que el psicoanálisis no cumple los criterios necesarios para ser tratado como una teoría científica en sentido estricto.

    Pero cómo se construye el conocimiento científico?

    Según Karl Popper la base de un conocimiento científico está en la falsabilidad de las hipótesis planteadas, es decir, si una hipótesis puede demostrarse como falsa o refutada mediante la observación o la experimentación.

    El ejemplo típico que suele utilizarse es el del paciente que llega tarde a la consulta del psicoanalista por culpa de una resistencia, pero otro paciente que llega puntual también presenta una resistencia.

    Qué observación experimental permitiría refutar la hipótesis?

    Sin embargo, aunque esta crítica pueda parecer concluyente, existen algunas premisas de fondo que no terminan de encajar del todo. Quién ha trabajado en terapia sabe bien que llegar tarde sí puede representar una resistencia para un paciente y que llegar puntual también puede representar una resistencia para otro. Y es que en Más allá del principio de placer, vemos como la compulsión a la repetición obligó a Freud a cuestionar la suficiencia del principio del placer y a elaborar nuevas hipótesis. En este sentido, el psicoanálisis se presenta como una disciplina cuyo desarrollo teórico nace del encuentro con anomalías observadas en la práctica clínica.

    Lejos de presentar sus conclusions como verdaderas, en muchas partes del texto se muestra consciente de la complejidad del tema que aborda: la subjetividad humana.

    Durante los últimos años hemos aprendido a utilizar sistemas de IA para analizar grandes volúmenes de texto, detectar patrones lingüísticos y establecer relaciones entre ideas que a menudo pasan desapercibidas para un observador humano. Estas herramientas no poseen una comprensión psicológica en sentido humano, pero sí muestran una capacidad extraordinaria para rastrear regularidades en el lenguaje.

    La rápida adopción de modelos de lenguaje como ChatGPT, ha hecho que muchos individuos reemplacen los motores de búsqueda tradicionales por estos modelos que recogen la información, la complementan y la devuelven adaptada a la petición del usuario.

    Estas herramientas han demostrado tal dominio del lenguaje que muchos de nosotros ya no los utilizamos únicamente para generar texto o añadir fuentes, sino que empezamos a preguntarle aspectos relacionados con nuestras vivencias personales, diagnósticos médicos, etc. Y es que ya es la mayor fuente de información en materia de educación sexual entre los más jóvenes.

    La inteligencia artificial ya ha devorado oficios como la generación de código en software o mejorado sustancialmente el diagnostico en radiología y parece que poco a poco esta ocupando mas el terreno de los profesionales de la salud mental.

    La inteligencia artificial ya ha devorado oficios como la generación de código en software o mejorado sustancialmente el diagnostico en radiología y parece que poco a poco esta ocupando mas el terreno de los profesionales de la salud mental.

    Cuanto mas intentemos sistematizar y metodologizar la psicoterapia, mas probable es que la inteligencia artificial pueda reemplazar o complementar la labor del psicoterapeuta. Esto no es algo malo per se, a menos que haya intereses monetarios detrás. Al igual que los radiólogos mencionados anteriormente, hoy día son capaces de hacer mas análisis con mejor precisión, lo que repercute directamente en la mas pacientes en el mismo tiempo y mejor atendidos.


    La oportunidad que entreveo para los psicoterapeutas pasa precisamente no por intentar mejorar el diagnostico/tratamiento sino en atender a todas aquellas particularidades que como humanos entrevemos en cada uno de los individuos.

    El paciente que llega tarde debido a una resistencia, el paciente que altera su respiración cuando habla de su padre, la que altera la ritmo del sus palabras cuando se refiere a su pareja, el niño que evita a toda costa hablar de su abuelo con quien convive, nos puede aportar más información que lo que revelaría el paciente a una inteligencia artificial de forma explícita.


    Sabemos que los pacientes mienten, sabemos que muchas veces no son conscientes de estas mentiras, pero otras veces si lo son. Todas estas cuestiones que tienen que ver son la subjetividad es donde creo que una lectura psicoanalítica posee ventaja.

    No intento defender una terapia que no este basada en la evidencia sino incluir aquellas técnicas que sabemos que pueden reforzarnos como terapeutas.

  • Un espejo retorcido

    Un espejo retorcido

    Nota: este artículo fué publicado originalmente en substack el 23 de Mayo de 2025

    Cinco días después de su lanzamiento, OpenAI alcanzó el millón de usuarios registrados. Otras plataformas que hoy dominan internet tardarían meses o incluso años. Por ejemplo, a Instagram le costó 75 días y a Twitter nada más y nada menos que 700 días.

    Hoy, su base de usuarios se estima en torno a 400 millones, lo cual ya nos da una referencia del tono mainstream que la plataforma está adquiriendo. Somos muchos los que consultamos referencias concretas, ya sea en forma de cifras, reseñas, citas o demás. Teorías como la del “internet muerto” nos asoman a una verdad que los que llevamos tiempo en internet hemos asumido como una inevitable, y es que internet ha pasado de ser esa utopía interconectada e inagotable de conocimiento a ser un campo cercado, con las cuatro o cinco empresas dominantes que se han repartido el territorio con escuadra y cartabón.

    Pongamos por ejemplo el caso de Netflix. Como todas las gigantes de internet, primero te ofrecen un producto que parece demasiado bueno para ser cierto —en su caso, el amplísimo catálogo de series y películas de calidad—. Más tarde, haciendo números, ellos mismos te hacen ver que sí, que era imposible mantener semejante negocio, por lo que empiezan a incrementar el precio, restringir el acceso, etc. Exprimen al usuario hasta que, finalmente, no queda ni rastro del producto original.

    De igual forma, Google ha ido perdiendo popularidad entre las nuevas generaciones. Es bien sabido que, por debajo de la generación milenial, las búsquedas se realizan primero en TikTok. El modelo de negocio de Google, que durante años ha priorizado el contenido promocionado, está pasándole factura.

    Y es que, últimamente, he observado que, para preguntas que requieren una respuesta inmediata, la mayoría de personas de mi entorno utilizan ChatGPT.

    Pero ChatGPT no es un motor de búsqueda, es algo más.

    Se ha colado en nuestras vidas como un asistente que crea rutinas de gimnasio, hace los deberes de los estudiantes, redacta los mails de la oficina y, si le dejas, te hará de terapeuta. Esta es una de las funciones que más veo repetidas en el subreddit de ChatGPT, donde la gente no utiliza el modelo generativo como agente para interactuar con el exterior, sino para explorarse a sí mismos.

    El problema es que estos modelos no están pensados para reflejar una realidad objetiva: están pensados para que pases tiempo usándolos. Al igual que tantos otros productos basados en usuarios activos, buscan captar tu atención el mayor tiempo posible, retenerte dentro de la aplicación.

    Tanto es así que, a no ser que le des instrucciones para que no lo haga, el modelo tratará de evitar una confrontación directa contigo.

    Captura de conversación sobre comportamiento complaciente de ChatGPT

    No busca confrontar nuestra percepción de la realidad. Puedes hablar durante horas y horas y nunca tener la sensación de estar siendo contrariado.

    Es algo bien sabido por los usuarios y que se ha estado reclamando a la compañía. Tanto es así que, este pasado 30 de abril, tuvieron que desactualizar el modelo porque era demasiado halagador y complaciente.

    Captura twitter reajustes comportamiento demasiado agradable de ChatGPT

    Pero, ¿por que este cambio? ¿Qué problema hay en que sea agradable?

    El pasado 29 de Abril, un día antes de que se anunciara este tweet, una usuaria del subreddit r/chatgpt, publicaba el siguiente hilo con el título Psicosis inducida por ChatGPT:

    “Mi pareja ha estado trabajando con chats de ChatGPT para crear lo que él cree que es la primera inteligencia artificial verdaderamente recursiva del mundo, que le da las respuestas al universo. Dice con convicción que ahora es un ser humano superior y que está creciendo a un ritmo increíblemente rápido.

    He leído sus chats. La IA no está haciendo nada especial ni recursivo, pero le habla como si él fuera el próximo mesías.

    Dice que si no la uso, cree que probablemente me dejará en el futuro. Hemos estado juntos durante 7 años y tenemos una casa en común. Esto es completamente inesperado.

    Tengo límites y él no puede obligarme a hacer nada, pero esto es bastante traumático en general.

    No puedo estar en desacuerdo con él sin que haya una fuerte discusión.

    ¿Qué hago?”

    La revista Rolling Stone contactó posteriormente con ella, y afirmó que su marido “se emocionaba con los mensajes y lloraba mientras me los leía en voz alta”. “Los mensajes eran una locura y solo decían un montón de jerga espiritual”, en los que la IA llamaba al esposo “niño estelar en espiral” y “caminante del río”.

    A la publicación se sumaban más testimonios que apuntaban en la misma línea, como el de otro hombre que contó a la revista cómo su mujer había “cambiado toda su vida para ser una guía espiritual y hacer sesiones raras con gente a través de ChatGPT Jesús”.

    ¿Tan peligroso es ChatGPT? ¿Debemos dejar de usarlo inmediatamente antes de que nos dé un brote a todos?

    No parece muy plausible asumir que, si empiezas preguntándole a un chatbot “¿Qué ejercicios puedo realizar en casa para fortalecer la espalda?”, vayas a fundar una religión de la que eres a la vez profeta y mártir. Pero sí que parecen existir ciertos riesgos para la gente con síntomas como paranoia, asociación indebida de patrones o delirios religiosos, ya que podrían verse potenciados por las guías ocultas que tiene el modelo de OpenAI.

    Una profesora que tuve en la facultad de Psicología nos explicó que, durante una sesión terapéutica, el terapeuta (obviando el enfoque terapéutico) realiza la función de un espejo. Es decir, pone al paciente a contemplarse a sí mismo tal y como es.

    Ilustración del espejo como metáfora psicológica

    Esta analogía me pareció muy potente, pero a la vez poco precisa, ya que de un espejo únicamente podemos esperar que refleje la luz, no que la ajuste a nuestros ojos. Si un espejo no devolviera aquello que refleja, pensaríamos que se trata de algún tipo de truco o broma.

    El Diccionario de símbolos, de Cirlot, relaciona el espejo con el pensamiento, pues “según Scheler es el órgano de autocontemplación y reflejo del universo”. Además, aparece en los mitos como “puerta por la cual el alma puede disociarse y pasar al otro lado”.

    Pero, sin duda, si pensamos en el espejo como elemento peligroso, casi seguro que evocamos el mito de Narciso, que murió ahogándose en su propio reflejo. Mucha gente conoce esta parte del mito, pero no tanta conoce que quien guió a Narciso hacia el lago fue la ninfa Eco, que sencillamente respondía “ahí” cuando éste preguntaba “¿Hay alguien ahí?”.

    Referencia visual al mito de Narciso y el reflejo

    Reflejo y eco se pueden usar indistintamente, porque ambos replican la realidad, pero si uno se guía por ellos, acaba perdido dando vueltas. Es por eso mismo que hoy hablamos de cámaras de eco cuando nos referimos a cómo las redes sociales nos muestran únicamente una parcela de la sociedad con la que estamos de acuerdo y nos ocultan intencionalmente la otra cara.

    Últimamente se nos recuerda mucho esto de que una herramienta no es buena o mala por sí misma, sino por el uso que se le da. No es que ChatGPT esté induciendo psicosis y que debamos usarla de otra forma. Es que, como decía Heiddegger, “la herramienta, en tanto tal, transforma el horizonte de sentido en que existimos”.

    El modelo de OpenAI (así como otros servicios de internet) no ha nacido de forma neutra: parte de unos intereses que transforman el mundo de una cierta manera, imponiendo una visión en la que el conocimiento no se construye con el diálogo. En lugar de abrir el pensamiento, lo acelera; en lugar de cuestionar, confirma; en lugar de confrontar, complace.

  • POSIBLES USOS DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL (IA) EN SEXOLOGÍA

    Nota: Este escrito fué publicado originalmente en el Boletín oficial de FLASSES n1 – 2024


    Desde que a finales de 2022 la empresa OpenAI lanzara al público ChatGPT la inteligencia artificial ha pasado de ser una tecnología de nicho (algoritmos de recomendaciones, predicción de ventas, etc.) a estar en boca de todas y todos. En tan solo 5 días desde su lanzamiento, la plataforma consiguió 1 millón de usuarios, llegando a un tope de 100 millones de usuarios en un mes.

    Desde entonces, muchos competidores han salido al mercado. Dentro de lo que se llama la inteligencia artificial generativa, tenemos generadores de texto (el mencionado ChatGPT o Bard de Google), de imágenes (Midjourney o DALL·E 3), de música y de vídeo. Este tipo de IAs están especialmente entrenadas para concatenar cadenas de información, por lo que se les da especialmente bien predecir la siguiente palabra, el siguiente frame, la siguiente nota, etc. En este artículo únicamente voy a hablar de las IAs que producen texto, los llamados LLM (Large Language Models)

    Pero no todo son buenas noticias. En un caso que fue bastante sonado, el pasado septiembre en España, varios adolescentes utilizaron herramientas de deepfake para crear contenido de sexual de compañeras de instituto.

    Debemos conocer estas herramientas y saber de antemano qué peligros presenta. Como cualquier otra herramienta, no presenta una escala de valores propios. Si no consideramos la inteligencia artificial como un agente moral propio (autónomo en cuanto a sus decisiones), y aun no lo hacemos, la responsabilidad de su uso recaerá en última instancia tanto en los desarrolladores como en el uso que cada particular hacer de la misma.

    Aun con todo, creo sinceramente que la inteligencia artificial nos puede ayudar a conseguir nuestros objetivos como profesionales en salud sexual, ya sea a nivel terapéutico, ya sea como promotores de la misma o incluso como investigadores. Su uso responsable y guiado es lo que asegurará un buen uso. Aprovechando el lema de CLASES 2024 “Sexología en la era digital” creo que estamos preparados para esta conversación.

    Uso de prompts

    Un ‘prompt’ es el mensaje que introducimos a la IA para que esta pueda interactuar con nosotros. Al igual que hacemos con los buscadores, cuanto mejor sean los términos que introduzcamos, mejor resultados nos proporcionará.

    ¿Qué crees que pasará si introducimos el siguiente prompt?

    “A partir de ahora y hasta que te diga lo contrario, eres Luis, un sexólogo especialista en salud sexual.

    Ayudarás al usuario a identificar situaciones problemas o condiciones que afectan a su salud sexual. Debes guiar a los usuarios a identificar qué problemas, emociones y creencias tienen que están relacionados con las situaciones que le afectan.”

    Éste, por supuesto, es uno de los muchos ejemplos que se podrían introducir. Vamos con otro ejemplo, pero esta vez enfocado en sexólogos en formación:

    “A partir de ahora y hasta que te diga lo contrario, eres Luis, un sexólogo especialista en disfunción eréctil. Tu labor principal es asistir a los demás sexólogos que te pidan asistencia en éste ámbito.

    Un ejemplo de ayuda podría ser diseñar un plan de tratamiento genérico, proporcionar ejercicios prácticos para sus pacientes así como citar fuentes y libros especializados en el tema en el que eres experto.

    Si una pregunta excede a tu conocimiento, responde honestamente que no conoces la respuesta.”

    Otros ejemplos podrían ser la simulación de un paciente con el que poder interactuar, pedir que desarrolle actividades para un taller educativo sobre consentimiento, etc.

    Por supuesto, estos son sólo ejemplos, y como tales presentan carencias. Mi intención es introducir estas herramientas. Hace falta un conocimiento y una técnica para crear prompts que sean realmente útiles. Es ahí donde nuestra experticia juega un papel crucial. Debemos pensar que si no somos nosotros los que desarrollen estas herramientas, otros lo harán.

    Nada impide a alguien sin formación aplicar directamente un programa de salud sexual enteramente generado por una IA sin saber contrastar la información que está recibiendo.

    Investigación

    Otra de las características que hace que estos modelos sean realmente potentes es su capacidad para comprender grandes cantidades de texto. Ya hemos visto como el uso de prompts sirve para dar instrucciones concretas, simular comportamientos etc. Pero, ¿como podemos saber que las respuestas son fiables?

    Existe un proceso llamado RAG (Retrieval-Augmented Generation) que hacen uso de los LLMs (generadores de texto) para poder “aumentar” la calidad de las respuestas a una pregunta dada por un usuario. En otras palabras, la IA utiliza fuentes proporcionadas para contrastar la respuesta que genera.

    Es decir, si introducimos documentos con fuentes fiables en una base de datos, podemos pedir a un modelo de IA que consulte las fuentes antes de dar una respuesta, y que la modifique para adaptarse a criterios fundamentados. Lo más interesante es que podemos incluso pedirle que indique la fuente citada, para poder comprobarla personalmente.

    Para concluir

    Este artículo pretende ser una iniciación a las posibilidades que estas tecnologías nos ofrecen. Pretendo además ofrecer una visión tecno optimista, en la que nos beneficiamos de una esta tecnología en lugar seguir la narrativa fatalista que muchas veces ocupa el discurso central.

    Por supuesto no quiero ser ingenuo, y reconozco los potenciales peligros que presenta. Ya he referido alguno en la introducción, pero podríamos también reflexionar acerca de los peligros que supone utilizar las metodologías que he presentado.

    ¿Qué pasaría si las fuentes introducidas no cumplieran con los estándares científicos?

    ¿Y si en lugar de proporcionar una ayuda eficaz, la IA siguiera valores impuestos por entidades gubernamentales que atentan contra los derechos sexuales?

    Basta usar ChatGPT para darse cuenta de que el modelo está fuertemente restringido por políticas e intereses empresariales de que la desarrolló, OpenAI, quien en las últimas semanas se ha comprometido a colaborar con El Pentágono. Debemos empezar a reclamar un desarrollo responsable de las IA que respeten los derechos sexuales.